En esta primera parada, no vimos absolutamente nada en Corinto y todo fue porque creíamos en un principio que el puente de Río-Antirio estaba en esa ciudad, pero no era así, entonces decidimos poner rumbo a Epidauros, primera ciudad que nos dejó alucinados. Tiene un teatro enorme en el que según nos informamos, si una persona hablaba desde el centro del escenario se escuchaba igual de bien en la primera fila que en la última, gracias a la acústica del lugar. He aquí una muestra.
Una vez vistas el resto de las ruinas de Epidauros, nos dirigimos hacia Nafplio, la ciudad donde en un principio queríamos hacer noche. Allí comimos y luego, fuimos a Micenas, donde tambien hay unas ruinas que supuestamente están muy bien, pero que nos quedamos sin ver, porque cuando llegamos estaba cerrado. Ahí fue donde nos dimos cuenta que en Grecia el horario de todos los monumentos era de 8:30 a 15:00 y decidimos a partir de ahí cambiar nuestra idea primera de dormir en Nafplio y comenzamos uno de los tramos más peligrosos de todo el viaje hacia Olympia. Era una carretera de montaña con muchísimas curvas, y para más inri se puso a llover con ganas y apareció una niebla increíble que nos hacía ir a 20 Km/h, con lo que decidimos parar en el primer pueblo que pillaba de camino, Tripoli.
En Tripoli también fue una odisea encontrar un hotel barato para dormir, pero al final encontramos uno que estaba genial y por 22€ la noche, así que allí que nos quedamos. A la mañana siguiente, por fin llegamos a Olympia, la ciudad donde se realizaron los primeros juegos olímpicos de la historia y donde se conserva muy bien el estadio olímpico de la época. Cómo no, dado nuestro nivel de aburrimiento, y aprovechando que estábamos solos en el estadio, hicimos una carrera, cuyo resultado quedó grabado para la posteridad.
En Tripoli también fue una odisea encontrar un hotel barato para dormir, pero al final encontramos uno que estaba genial y por 22€ la noche, así que allí que nos quedamos. A la mañana siguiente, por fin llegamos a Olympia, la ciudad donde se realizaron los primeros juegos olímpicos de la historia y donde se conserva muy bien el estadio olímpico de la época. Cómo no, dado nuestro nivel de aburrimiento, y aprovechando que estábamos solos en el estadio, hicimos una carrera, cuyo resultado quedó grabado para la posteridad.
Una vez vista toda la villa olímpica, que contaba con un gimnasio, baños, piscinas, el famoso pebetero y el templo de Zeus, cogimos de nuevo nuestro ford focus con destino a Delfos, no sin antes hacer una parada en Pyrgos para tomarnos un café y en el puente Rio-Antirio, uno de los más bonitos del mundo. En Delfos, como en todas las ciudades a las que llegábamos, tuvimos que buscar un sitio donde dormir, ya que no llevábamos reservado nada de antemano, porque nadie sabía si íbamos a poder llegar a nuestro siguiente destino. Ya por la mañana, vimos el museo y las ruinas, que cuenta con un teatro, un estadio y el oráculo (templo de Apolo), que en un principio no sabíamos que era ese templo y nos hicimos fotos en él, pero fuimos al pueblo después preguntando que dónde estaba el oráculo... que mal quedamos!
Cuando por fin nos dimos cuenta que ya lo habíamos visto todo en Delfos, nos dirigimos hacia el norte, dirección Kalambaka, un pueblo a 5 km de Meteora, y donde haríamos noche. Después de varias horas de camino, vimos una salida de la autopista: Termópilas. Y por supuesto allí que nos desviamos y nos hicimos nuestra foto de rigor con nuestro querido Leónidas.
Proseguimos nuestro viaje y cuando llegamos a Kalambaka, seguíamos con nuestra suerte de encontrar un hotel barato (solo 18€!!) situado cerca de la oficina de turismo y con unas vistas hacia Meteora envidiables.
Meteora lo forman un conjunto de monasterios situados en la cima de unas montañas de piedra con unos acantilados enormes. No sé como se pudieron construir ahí, es algo alucinante. Tuvimos la mala suerte de que el miércoles cerraban casi todos los monasterios así que sólo pudimos ver dos.
Y bueno después de Meteora, fuimos dirección al Cabo Sunión a 70 km al sur de Atenas donde dicen que se ve unos de los atardeceres más bonitos.
El último día de viaje, al ver que nos sobraba tiempo, vimos el cabo sounión por la mañana y luego, por fin vimos el canal de Corinto que impresiona al verlo, sobre todo para los que tenemos algo de vértigo...
Y ya a eso de las 16:00 llegamos a Atenas, que es un caos circulatorio, y hasta las 17:30 no pudimos llegar hasta la empresa que nos alquiló el coche. En total fueron unos 1800 km en 5 días! y conduciendo con los locos de los griegos. Si hemos sobrevivido a esto, nada podrá con nosotros!
Al día siguiente, teníamos toda la mañana libre antes de coger nuestro avión, y la aprovechamos para visitar la villa olímpica de Atenas.
Cuando por fin nos dimos cuenta que ya lo habíamos visto todo en Delfos, nos dirigimos hacia el norte, dirección Kalambaka, un pueblo a 5 km de Meteora, y donde haríamos noche. Después de varias horas de camino, vimos una salida de la autopista: Termópilas. Y por supuesto allí que nos desviamos y nos hicimos nuestra foto de rigor con nuestro querido Leónidas.
Proseguimos nuestro viaje y cuando llegamos a Kalambaka, seguíamos con nuestra suerte de encontrar un hotel barato (solo 18€!!) situado cerca de la oficina de turismo y con unas vistas hacia Meteora envidiables.
Meteora lo forman un conjunto de monasterios situados en la cima de unas montañas de piedra con unos acantilados enormes. No sé como se pudieron construir ahí, es algo alucinante. Tuvimos la mala suerte de que el miércoles cerraban casi todos los monasterios así que sólo pudimos ver dos.
| Monasterio en Meteora |
| Cabo Sunión |
| Canal de Corinto |
Al día siguiente, teníamos toda la mañana libre antes de coger nuestro avión, y la aprovechamos para visitar la villa olímpica de Atenas.
| Villa Olímpica |
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