Una vez más he salido encantado de uno de mis viajes. Esta vez ha sido Grecia la que me ha encandilado. Es una maravilla, tanto la gente, sus numerosos monumentos, su comida... y, cómo olvidarme de la compañía que he tenido en este viaje: Dani, Marisa, Tere y Teresa (aunque a María también se le ha echado de menos).
Ha sido una semana llena de aventuras y emociones, comenzando por la forma de conducir de los griegos. Madre mía! Qué locos!!
Desde el momento en que aterrizamos en el aeropuerto de Atenas, sentí que ese iba a ser un gran viaje, que todo iba a salir sobre ruedas y que sería algo para guardar en nuestros recuerdos. Sin embargo, nos dieron la primera en la frente, el supuesto hotel que nos dieron al estar cerrado el albergue que teníamos reservado, era otro albergue. Lo peor de todo no fue eso, sino que nos dieron las peores habitaciones de todo el hotel y daban a una de las calles más transitadas de todo el centro de Atenas y se oían los coches circulando y pitando hasta las 5 ó 6 de la madrugada, a lo que había que añadir que teníamos una farola justo en la ventana y no teníamos cortinas...
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| Habitación del hotel Fivos |
Bueno después de ese mal rato, ese viernes por la noche salimos, vimos la Acrópolis iluminada y cenamos en una taberna típica griega. Allí fue donde probamos por primera vez la maravillosa cocina griega: moussaka, cordero cocinado de mil maneras, pastitsio, ensalada griega, tzartsiki, souvlaki... y un largo etcétera. De estos platos, a cada cual más bueno os mostraré algunas fotos.
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| Moussaka y cordero |
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| Ensaladas griegas |
Esa noche también celebramos el 22º cumpleaños de nuestra querida Teresa con unos cócteles, que estaban bastante buenos, si no que se lo digan a Tere y a Dani que no se lo pudieron ni beber!
A la mañana siguiente, tras una noche movidita, nos dispusimos a patearnos de arriba a abajo el maravilloso centro de Atenas, que otra cosa no, pero sorprenderme me sorprendió bastante. Quizás pueda ser debido a que en cada monumento que visitábamos estábamos completamente solos y eso hacía que disfrutásemos de ellos más todavía o porque realmente es una ciudad que me encantó. Lo único que sé es que salí encantado con la ciudad y con la aventura que nos dispusimos a comenzar el domingo por la mañana...
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| Estadio Olímpico |
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| Templo de Zeus |
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| Partenón |
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| Biblioteca Nacional |