Anoche tuve una noche movidita, llegó a la residencia un nuevo compañero, Javier, un gaditano que se conoce cada palmo de todos los pubs y discotecas de Brno.
Todo empezó cuando nos fuimos a la gran fiesta de una fábrica de cerveza (StaroBrno) para despedir el verano, donde las pivos -cerveza en checo- costaban sólo 15 Kč (0,5 l) y nos pusimos bien servidos. El sitio estaba genial, había grupos tocando en directo y vendían también comida super barata y muy buena, así que en un despiste, Javier y yo nos fuimos a pedir una salchicha y los demás desaparecieron. En cuanto acabó la fiesta nos fuimos a la residencia a ducharnos, pero cuando llegamos, escuchamos que en el piso de arriba había fiestaaaaa, así que para allá fuimos.
Después de bastante rato en la fiesta, nos bajamos y todo el mundo se había ido al Livingstone, así que para allá que nos fuimos en el nocturno con alguna gente que habíamos conocido en la fiesta. Allí seguimos con las pivos y unos australianos que hablaban español nos invitaron a un chupito de Becherovka, un licor de hierbas muy típico de aquí que está muy amargo pero que después de unas cervezas entra bien...
Pero ahí no queda la noche, resulta que tienen futbolines! y como no, allí que vamos los dos a mear a algún checo, pero en la primera partida nos dieron en la boca, pero la culpa era del futbolín que sólo tenía 2 defensas y en Málaga tienen todos 3. Al rato, nos fuimos a otro bar donde había un futbolín decente y ahí si que sí, le ganamos unas cuantas veces a los checos, demostrando quién inventó el futbolín.
Y tras esto, nos fuimos a coger el bus nocturno, pero lo perdimos por 5 minutos así que 25 minutitos a patita hasta la residencia, y todo eso habiendo dormido 4 horas la noche anterior! Como siga con este ritmo me da algo!!!